viernes, 3 de abril de 2009

Dolor

Qusiera esta tarde divina de Octubre
Pasear por la orilla lejana del mar;

Y que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar.

Con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;

Ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear

Ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños, y no despertar;

pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

Ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello; no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla, y que nunca la vuelva a encontar;

Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Poema de Alfonsina Storni... que tan sólo me eleva, que tan sólo me identifica.

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